El Matrimonio Perfecto

LA FORNICACION

EXTRACTOS DEL LIBRO MATRIMONIO PERFECTO DE SAMAEL AUN WEOR

Hoy la fornicación pasional se ha adueñado de los hogares y el ser humano se ha rebajado peor que el animal. Ha convertido en vicio el acto más santo mediante el cual es el hombre un dios creador. Y así los hogares se están llenando de enfermedades y de miseria, todo por falta de una educación sexual que debiéramos haber recibido desde los mismos bancos de la escuela.

 

Sucede que muchos hombres se casan por pura pasión carnal y después de cierto tiempo, como es natural, viene el hastío, el cansancio, el Amor se aleja, o mejor dicho, no necesita alejarse de allí, porque allí no estaba, allí no resplandecía esa luz inefable; digo más bien que lo que se aleja de allí es esa apariencia de amor, con la cual se disfraza el ansia de coito. De allí se aleja el hombre coitoso ya satisfecho y desilusionado. Nuevas ilusiones pasionales le sonríen por la calle y el castillo de ese falso hogar matrimonial se derrumba como castillo de naipes.

 

No confundas hombre enamorado, el Amor con la pasión. Fijaos muy bien si tu amada te pertenece en espíritu; fíjate bien si eres capaz de amarla con toda la pureza de un místico, con toda la exaltación de un Francisco de Asís, o con toda la poesía de un auténtico poeta.

 

El hogar es sagrado, no lo profanes con el vicio repugnante del coito. El hogar es santo. Sigamos el ejemplo de la Sagrada Familia: Jesús, José, y María. Adornemos nuestros hogares con el cuadro de la Sagrada Familia y que ella se convierta en una fuente de inspiración constante, como símbolo viviente del Matrimonio Perfecto. Jesús, José y María simbolizan el hogar santo. Santifiquemos los hogares imitando el ejemplo de la Sagrada Familia.

 

María era una sacerdotisa del templo de Salomón, que desde muy niña había hecho voto de castidad, y José era un sacerdote iniciado en los grandes misterios hebreos, completamente puro y santo. Sucedió que por aquellos tiempos Cristo necesitaba venir al mundo para redimir con su sangre redentora a la humanidad y entonces Jehová, que es el que dirige la reproducción por medio del rayo positivo de la Luna, envió un ángel llamado Gabriel para avisar a María sobre la misión de madre que le correspondía. Este acto así se realizó sin pasión carnal, como un sacrificio en el altar del matrimonio, una sola vez y nada más.

 

Este sacrificio se verificó bajo los auspicios del ángel Gabriel y el esposo de María fue también escogido por Jehová, por ser José el varón más puro.

 

Sucede que cuando dos seres están unidos durante el acto sexual, los videntes pueden observar una luz que los envuelve a ambos, y es que es la luz más divina del Universo; las fuerzas más sutiles del cosmos vienen a servir de medio, para la creación de un nuevo ser.

 

Por eso es que en ese momento el hombre es un dios, porque puede crear un nuevo ser e infundirle soplo de vida. Pero si el Amor es desplazado por la pasión, esa luz divina se retira y penetra en ese hogar una luz rojiza, sanguinolenta, llena de parásitos invisibles a simple vista pero perfectamente perceptibles para la vista del clarividente.

 

Se nubla el hogar con esas siniestras fuerzas del mal y como consecuencia de ello, viene la ruina, las enfermedades, el hambre, el cansancio y el hastío.

 

José y María sólo efectuaron el acto sexual para engendrar un hijo, una sola vez en la vida y nada más. Y es que el acto sexual sólo debe ejecutarse cuando se desea tener un hijo, y es como un raro sacrificio en el altar del matrimonio.

 

¿Por qué se acaban los hogares? Por la fornicación. ¿Por qué existe la miseria en los hogares? Por la fornicación. Pero sucede que cuando las cosas andan mal dentro del hogar, la mujer y el hombre le echan la culpa a todo; por todas partes encuentran causas, pero no se les ocurre pensar en la verdadera causa; no se quieren dar cuenta de que su atmósfera está puerca por la fornicación.

 

En un hogar puro y casto, en un lugar santificado por la santidad, no existe la miseria, ni el disgusto, ni el cansancio.

 

En un hogar casto sólo existe la armonía; la música y el Amor. Allí, solamente la dicha de amar. Allí, las flores sublimes del jardín del Amor. Allí, los dedos de armiño que tocan el piano delicioso. Allí, los juegos de niños y el beso infinito de los labios tan puros que sólo saben orar.

No tenemos como explicar aquellos momentos de gozo supremo. Se agita la serpiente de fuego, se avivan los fuegos del corazón y centellean llenos de majestad en la frente de los seres unidos sexualmente, los rayos terribles del Padre.

Si el hombre y la mujer saben retirarse antes del espasmo, si tuvieran en esos momentos de gozo delicioso fuerza de voluntad para dominar al ego animal, y si luego se retirasen del acto sin derramar el semen, ni dentro de la matriz, ni fuera de ella, ni por los lados, ni en ninguna parte, habrían cometido un acto de Magia Sexual, eso es lo que se llama en ocultismo el Arcano A. Z. F.

Con el Arcano A.Z.F. podemos retener toda esa luz maravillosa, todas esas corrientes cósmicas, todos esos poderes divinos. Entonces se despierta el Kundalini, el fuego sagrado del Espíritu Santo en nosotros, y nos convertimos en dioses terriblemente divinos.

Pero cuando derramamos el semen, las corrientes cósmicas se funden entre las corrientes universales y penetran en el Alma de los dos seres, una luz sanguinolienta, las fuerzas luciféricas del mal, el magnetismo fatal. Entonces Cupido se aleja llorando, se cierran las puertas del Edem, el amor se convierte en desilusión, viene el desencanto, queda la negra realidad de este valle de lágrimas.

Cuando sabemos retirarnos antes del espasmo sexual, despierta la Serpiente Ignea de nuestros mágicos poderes.

Los kabalistas nos hablan de la novena esfera. La Novena Esfera de la Kábala es el sexo.

El descenso a la Novena Esfera fue, en los Antiguos Misterios, la prueba máxima para la suprema dignidad del Hierofante, Jesús, Hermes, Budha, Dante, Zoroastro, etc., tuvieron que descender a la Novena Esfera para trabajar con el fuego y el agua, origen de mundos, bestias, hombres y dioses. Toda auténtica y legítima Iniciación Blanca comienza por allí.

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